La SGAE intenta “chulearle” la pasta a un niño enfermo

busbal-sgae-kkA lo que hemos llegado, señores… Quitarle el pan al pobre. Cuánto nazi reconvertido a comunista de postal hay por esta “piel de toro”… El meón de los escenarios, la parejita de la Muralla y el eterno “yonqui” que nos daba la bienvenida, con su nuevo amigo, el de voz de cascajo, que antaño los ponía mirando para Huelva a todos… Poderoso caballero es don Dinero, Joaquín.

Y digo que a lo que hemos llegado porque cuanto menos se me pone la carne de gallina escuchando a un imbécil que se ha apuntado a la lista de los “listos” -valga la redundancia- intentando esquivar las ibéricas “serranas” que le llueven por haber intentado recaudar su preceptivo diez por ciento de un concierto benéfico. Y es que el nombre de Bisbal, al ser procunciado, seguro que es como lo de aquellos colchones de los anuncios, que salta una alarma en el teléfono rojo que se encuentra en el despacho del Judas de Jesucristo Superstar… vamos, del Teddy Bautista -si Camilo Sesto levantara la cabeza-.

bisbalEl muchacho -con o sin sus cabriolas y sus “hey” más o menos alborotados- pensó lo que pensó y se dijo aquello de “vamos a echar una mano” que oiga, no deja de ser un detalle y, porqué no recordarlo, una muestra de que la fama no le ha hecho olvidarse de ese bonito valor llamado “conciencia cívica”. Pues bien, comenzar con la promoción del evento y recibir la familia del niño una llamada de la SGAE, todo uno: “que para que el concierto pueda celebrarse, me dén una señal, que aluego, ya se sabe… Nada, 5500 euros de nada. Total, van a sacar mucho más… Eso es una minucia, de verdad”. La cosa es que alguien se fue de la lengua -vaya por Dios- y la Red ha echo el resto, empujando a los medios tradicionales a sumarse al tren informativo que en virtud de buscadores y redes sociales ya no lo para ni Polanco -perdón, quise decir Dios-. Ahora, se va a regalar a la familia de Juanma, que así se llama el niño, “una cantidad equivalente”… exactamente cienti y pico euros más de lo que se les racaneó. A generosos no les gana nadie, qué carajo.

La palabra justa aquí es vergüenza, sin aditivos ni colorantes. Vergüenza como la que debemos sentir por haber sido los que masacraron Sudamérica cuando Colón; como debemos sentir, como pueblo, ante el recuerdo de la fratricida Guerra Civil que a veces aún sacude ánimos y páginas de papel; como deberíamos sentir, como género humano, al observar cómo acabamos con el medio ambiente. El lugar más bajo de la cadena evolutiva lo marcan las especies que, en su calidad de animales salvajes, muestran una carencia absoluta de eso que llamamos solidaridad. Eso sí, cerremos el puño que en este país eso aún nos da el salvoconducto para hacer según qué cosas.

Pues no, amiguitos, no. El puño se cierra desde dentro, con actitud, diálogo y ejemplos, respetando y haciendo respetar las ideas mientras no vengan sujetas por hechos que las desautoricen por sí mismos. No lo cerréis con iconos y palabras huecas, con gestos y reportajes, videos y “performances”… El grupo Prisa no da para tanto, ¿verdad? Es lo que tiene Internet, que deja con el “culo al aire” al más pintado. Por eso le tenéis tanto miedo a la “Red de Redes”, claro.

Y ahora no tenéis más remedio que recular, vista la soberana “jartá” de “ostias” que os está lloviendo ya no sabéis distinguir ni de dónde… Ala, como dice el anuncio: “paz y amor… y el Plus pal Salón”. Por cierto, o es un creativo mucho más mordaz de lo que os creéis y os ha metido el eslongan por el polanco, o lo que hacen las coincidencias fortuitas, oye…

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